La administración concursal firma con la empresa la autorización de la subasta La puesta en el mercado del equipamiento podría celebrarse en pocas semanas

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Casi un año después de que se empezara a hablar de ello, la maquinaria de la planta de Delphi en Puerto Real tiene ya colgado oficialmente el cartel de «se vende». Ya estaba en el mercado y se podría decir que le pusieron la etiqueta hace meses, pero no ha sido hasta el pasado viernes cuando la administración concursal firmó el acuerdo definitivo por el que una empresa se hará cargo de la subasta de todos los activos (valorados por la justicia en unos 10 millones de euros) y, por lo tanto, empezará a recabar dinero para ir pagando a los acreedores y a los trabajadores (al acogerse a un concurso de acreedores -antigua quiebra-, suspendió todos sus pagos).
La empresa que ofrecerá el instrumental al completo de la multinacional será la holandesa Troostwijk SL (en colaboración con la norteamericana Branford Group) y la venta se concretará en las próximas semanas. Ambas se dedican a las liquidaciones de grandes estructuras empresariales y ambas llevaban meses pujando por hacerse con el control de Delphi. De hecho, profesionales de estas firmas han trabajado en Cádiz durante todo este tiempo para analizar el material vendible.
Frente a ellas se presentó en un primer momento la propia empresa americana, que quiso hacerse con parte de su antiguo equipamiento, y luego la catalana Ferbossa, que llegó a ofrecer hasta 8 millones por todo el material. Sin embargo, la autoridad concursal continuó con las negociaciones en busca de una mejor oferta y el diálogo ha desembocado en la firma del convenio con la holandesa.
«Ahora, tendremos que ver en qué condiciones se ha firmado», apuntaba ayer Javier Archidona, portavoz de USO (uno de los cuatro sindicatos con representación en la comisión de seguimiento). José Barriga, de UGT, se muestra esperanzado en que «en los próximos días se pueda desatascar un asunto que llevaba empantanado durante muchos meses».
La preocupación de unos y otros tiene su base: hasta que no se venda la maquinaria no se podrán vender los terrenos y hasta que no se vendan los terrenos no podrán venir nuevas empresas a dar trabajo a los ex empleados de Delphi. Sobre todo, no podrá asentarse Alestis, la corporación aeronáutica publico-privada que podría generar unos 1.200 nuevos puestos. «Y la verdad, tenemos ganas de ver más realidades», zanjó Barriga.

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