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HASTA LUEGO


Sí compañeros hasta luego y no adiós, porque tarde o temprano terminaremos viéndonos de paseo o de compras en algún lugar de nuestra provincia, y el haber concluido con mi cometido no significa que no nos vayamos a ver más.

Desde nuestro Sindicato de Industria de CC.OO. de Andalucía y Cádiz, se esta realizando un trabajo muy complejo, en el que a veces hay que negociar a varias bandas para conseguir el Cumplimiento Integro de los Acuerdos Firmados.

Para CC.OO. es de vital importancia la creación de industrias tanto en la Bahía de Cádiz como en el resto  de Andalucía, sin ellas no es posible salir de la situación de crisis en la que nos encontramos, y es por ello por lo que  todos debemos arrimar el hombro, Administración, Partidos Políticos, Empresarios y Agentes Sociales.

Estamos convencidos de que de esta situación global saldremos adelante con el apoyo de todo el conjunto de los trabajadores y de nuestra afiliación y en lo particular, la solución a los compañeros de Delphi llegara mas pronto que tarde, aunque no sea yo quien esté al frente.

Por eso, me gustaría haceros algunas valoraciones personales antes de formalizar esta despedida, porque nunca pensé que me tocaría semejante trabajo, como el que me ha tocado realizar.

Ha sido un camino duro y difícil para todos nosotros, una travesía por el desierto que afortunadamente ya ha concluido para más del setenta y cinco por ciento de nuestros compañeros, pero no tenemos que olvidar a los restantes, a quienes les queda un tiempo de espera, hasta ver concluido todo este capitulo, y a quienes desde aquí les digo que no desesperen, pues la luz al final del túnel terminaran alumbrando su nueva vida laboral.

Conozco a la mayoría de vosotros, para algunos habré obrado bien, para otros regular y para algunos mal, y es que no todo contenta a todos, pero lo que de verdad me importa es saber que siempre he obrado como me ha dictado mi conciencia y nunca para hacer el mal a nadie.

Es cierto que las decisiones que nos tocaron tomar no fueron agradables; ya no se trataba de IPCs más uno o dos puntos, o de algún día más de vacaciones, como cuando negociábamos los convenios, se trataba de defendernos ante la  pérdida de nuestro empleo y tocaba ponerse las pilas.

El día del anuncio del cierre, me preguntaba cuando iba llegando a la fábrica, ¿que hacían tantas lecheras (Coches de policía) alrededor de la fábrica?, ¡habrá algún problema en astilleros!, pensé, pero cuando a primera hora de la mañana llaman a todo el Comité de Empresa a la sala del Director,  Gonzalo Herrera (El mejicano), me dio un mal presagio, algo malo nos iba a comunicar.

Una vez en la sala, miré las caras de los presentes y no eran agradables, a renglón seguido se sienta a mi lado Cristóbal Jiménez, Jefe de Recursos Humanos, con quien he compartido muchas horas de negociaciones y conozco bien, ¡su cara me lo dijo todo!, como se confirmó minutos después. Hubo un tipo que se marchó dando un portazo (huyendo de la quema), los demás nos quedamos en silencio  como el que os escribe y ahí justo fue cuando obtuve la respuesta que me hice al entrar aquel día en la factoría, (las lecheras eran para nosotros).

Como a la mayoría de vosotros, después de haber encajado el mazazo y sobreponerme al enorme nudo que se me puso en la garganta, estaba claro que había que buscar soluciones y sin perder tiempo. A partir de esos momentos hicimos piña la mayoría del Comité de Empresa, teníamos que marcarnos una estrategia distinta a la de  otros conflictos conocidos.

Lo que nos pedía el cuerpo era reventarlo todo, pero sí obrábamos de ese modo les seguiríamos el juego a Delphi, y aunque nos gustara más o menos, el tiempo ha demostrado que acertamos en la estrategia.

Fueron momentos de angustia, de estrés, tensión, impotencia y de un sinfín de calificativos, con el que describir aquella situación, pero son en esos momentos  cuando sale lo mejor y lo peor de cada ser humano, y por ello doy mil veces las gracias a mi equipo, sin él, esto hubiese naufragado, agradecimiento que también hago extensible a un buen número de compañeros del Comité de Empresa, “no a todos” y a la mayoría de la plantilla.

Cuando comenzamos en el DTS, mi compañero Salvador y yo, sabíamos lo que esa tarea nos iba a reportar, porque se trata de un trabajo oscuro y poco valorado y sobre todo muy criticado, pero una vez más para los que nos hemos dedicado a estos menesteres eso no nos iba a afectar, pues a trabajo, tiempo y dedicación nadie nunca nos ganó.

La muestra es el cumplimiento del camino trazado desde que el pasado 4 de julio de 2007, se firmara el Primer Acta, con la Junta de Andalucía y los Agentes Sociales, y a partir de ahora será mi sindicato CC.OO. quien dará debida cuenta de todo lo que ocurra de aquí al futuro.


Para mí ha sido un tiempo difícil, pero me quedo con el arrope y el cariño que muchos de vosotros me habéis demostrado; personalmente he aprendido mucho en este tiempo, he adquirido una gran experiencia y madurez en asuntos sociales, es por tanto una parte positiva dentro del conflicto que nos ha tocado compartir.
Bien sabéis que no era una prejubilación lo que buscábamos aquel día 4 de julio de 2007, ni mucho menos, sino garantizar trabajo para todas y todos, pero la historia no se escribe con deseos sino con realidades y esta ha ido por otros derroteros bien distintos, la maldita crisis es la que ha establecido unas líneas de soluciones diferentes y ha marcado la salida de los compañeros que se han prejubilado con anterioridad y a los que nos toca ahora.

Desde aquí quiero desearos, a los que por el momento quedáis pendientes de recolocar que no perdáis las esperanzas, el final está cerca; a los que disfrutáis de un empleo, suerte en vuestra nueva andadura y proteger vuestro tesoro y a los que se marcharon antes y a los que lo haremos ahora, desear un retiro placentero y tranquilo; pero para todos un mismo mensaje, que no olvidemos quienes somos y que tengamos un poco de humildad y seamos solidarios con los que lo están pasando mal.

Y para quien quiera o me necesite, siempre tendré una puerta abierta para saludar o atender a quienes compartieron conmigo su vida laboral en Delphi.

Un fuerte abrazo a todos mis compañeros y amigos

Antonio Pina Enríquez.

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