El ex presidente del comité de empresa asume que esta medida “no era lo

que buscábamos, pero la historia no se escribe con deseos sino con realidades”

La última tanda de prejubilaciones para los ex trabajadores de Delphi comenzará a hacerse efectiva a partir del próximo 1 de marzo. Entre las aproximadamente 400 personas que se verán beneficiadas por esta medida (todos los que cumplan este año 50 años, más los de 51 y 52) se encuentra Antonio Pina.

Desde que en la última asamblea de CCOO sobre Delphi el propio Pina comunicase que se iba, le han llovido críticas. En una web sindical se le acusa de marcharse “sin terminar la tarea; deja a unos 530 compañeros sin recolocar”. Pero también reconoce que no ha parado de recibir reconocimientos de muchos de sus antiguos compañeros. Ayer explicaba a este periódico que “incluso hay quien me quiere meter en política, y yo tengo claro que de momento lo único que quiero es tranquilidad”.

Por eso, para intentar explicar su situación, Pina ha redactado una carta que ha colgado en su propia web, a modo de despedida. En ella comienza haciendo un repaso a todo el proceso desde que se supo del anuncio de cierre de la factoría. Bajo el título de Hasta luego, Pina reconoce que “estamos convencidos de que de esta situación global (de crisis) saldremos adelante con el apoyo de todo el conjunto de los trabajadores, y en lo particular, la solución a los compañeros de Delphi llegará más pronto que tarde, aunque no sea yo quien esté al frente”.

El que fuera líder sindical de los trabajadores de la factoría de Puerto Real asume ahora que “nunca pensé que me tocaría semejante trabajo como el que me ha tocado realizar”. A continuación, explica que “ha sido un camino duro y difícil para todos nosotros, una travesía por el desierto que afortunadamente ya ha concluido para más del 75% de nuestros compañeros. Pero no tenemos que olvidar a los restantes, a quienes les queda un tiempo de espera, hasta ver concluido todo este capítulo y a quienes desde aquí les digo que no desesperen, pues la luz al final del túnel terminará alumbrando su nueva vida laboral”.

Sí resulta llamativa su visión de cómo fue el día en el que se comunicó que la factoría puertorrealeña cerraba: “Cuando iba llegando a la fábrica me preguntaba qué hacían tantas lecheras (furgones de Policía) alrededor de la fábrica. ¡Habrá algún problema en astilleros!, pensé. Pero cuando a primera hora de la mañana llaman a todo el comité de empresa a la sala del director, Gonzalo Herrera, el mejicano, me dio un mal presagio, algo malo nos iba a comunicar. Una vez en la sala, miré las caras de los presentes y no eran agradables. A renglón seguido se sienta a mi lado Cristóbal Jiménez, jefe de Recursos Humanos, con quien he compartido muchas horas de negociaciones y conozco bien. Su cara me lo dijo todo, como se confirmó minutos después. Hubo un tipo que se marchó dando un portazo. Los demás nos quedamos en silencio y ahí justo fue cuando obtuve la respuesta a la pregunta que me hice al entrar aquel día en la factoría: las lecheras eran para nosotros”.

También reflexiona en su escrito acerca de las medidas acordadas: “Bien sabéis que no era una prejubilación lo que buscábamos aquel 4 de julio de 2007, ni mucho menos, sino garantizar trabajo para todos. Pero la historia no se escribe con deseos sino con realidades y esta ha ido por otros derroteros bien distintos. La maldita crisis es la que ha establecido unas líneas de soluciones diferentes y ha marcado la salida de los compañeros que se han prejubilado con anterioridad y a los que nos toca ahora”.

Por último, un mensaje: “Quiero desearos, a los que por el momento quedáis pendientes de recolocar, que no perdáis las esperanzas, el final está cerca. A los que disfrutáis de un empleo, suerte en vuestra nueva andadura y proteged vuestro tesoro. Y a los que se marcharon antes y a los que lo haremos ahora, desear un retiro placentero y tranquilo. Pero para todos un mismo mensaje, que no olvidemos quiénes somos, que tengamos un poco de humildad y seamos solidarios con los que lo están pasando mal. Por todo lo hecho, doy mil veces las gracias a mi equipo. Sin él, esto hubiese naufragado, agradecimiento que también hago extensible a un buen número de compañeros del comité de empresa”.

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