Ex empleados y sindicalistas reprochan a destacados líderes del PSOE y de la Junta que “hayan faltado a su compromiso”

Caras largas, rostros de enfado y sentimiento de engaño. Puede ser el resumen del ambiente que se vivía a última hora de la mañana de ayer frente a la sede de la Consejería de Empleo, en Sevilla. Hasta allí se habían trasladado muchos ex empleados de Delphi, con la esperanza de que en la reunión de la comisión de seguimiento se alcanzase un acuerdo, si no definitivo, sí un acuerdo, aunque fuera otro más.

Pero no fue así. Desde CCOO, Jesús Serrano aseguraba ayer a este periódico que “nunca nos había dado la Junta un mazazo de tal calibre como el de hoy -por ayer-. Se acaba el tema Delphi para la Junta, pero no para nosotros, porque vamos a volver a movilizar no sólo a la ex plantilla, sino a toda la sociedad gaditana”. Para el sindicalista, “la Junta nos ha engañado y la consecuencia para nosotros es que ya no nos vamos a fiar de la Administración en futuros acuerdos”.

En la misma línea, el representante de USO en la comisión de seguimiento, Miguel Paramio, aseguró que “en febrero cierran todo. El PSOE dijo que no nos iba a dejar tirados y no lo han cumplido; nos han dejado tirados”. Preguntado sobre el compromiso de la Junta de Andalucía, reflejado en el acta de ayer, de reconocer su compromiso de recolocación, Paramio fue contundente: “Es mentira; nos han dicho que en febrero se acaba todo, que quien esté recolocado lo estará pero que no tienen empleos para todos. Como mucho, aseguran que hay varias micro empresas con las que podrían dar trabajo a 150 ex Delphi siendo muy generosos, y quedan unos 600. Eso no nos vale”.

Por eso, tanto Serrano como Paramio se acuerdan de aquellas frases que ocuparon portadas de periódico y titulares de informativos de radio y televisión, en la que tanto el entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguraban que “no dejaremos tirado a ningún trabajador de Delphi”.

Claro que, como asegura Paramio, “Chaves ya no está, ni Zarrías; el único que queda es Zapatero”. Pero tampoco están los artífices de aquellos acuerdos: el ex consejero Antonio Fernández, y el ex viceconsejero Agustín Barberá. Ahora los responsables son otros y, tal vez, dicen los sindicatos, no miren el asunto de Delphi con los mismos ojos que sus antecesores.

El colectivo Delphi tiene otro problema: su credibilidad ante la sociedad gaditana. Si en el momento del cierre el apoyo fue unánime a su causa, desde entonces han sido muchas las voces que los han tachado de ser unos privilegiados por tener una recolocación asegurada o unos cursos de formación pagados, pese a ser despedidos en su día. Puede ser. Pero su baza es que esos “privilegios” fueron firmados por la Junta de Andalucía y ahora exigen su cumplimiento.





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