Éste es el escrito remitido a la Confederación de Empresarios de la provincia de Cádiz, que ésta, a su vez, ha enviado a todas las empresas, para que tengan información sobre las ventajas de la contratación de trabajadores de nuestro colectivo.

Resulta ciertamente difícil hacer cambiar una opinión que, a lo largo de un tiempo se ha ido acuñando sobre los extrabajadores de Delphi y que es tan negativa, como injusta.

Es bien sabido que para combatir una opinión la mejor arma es la información; y cuanto más objetiva sea ésta, mejor.

Por ello es preciso proclamar contundentemente la profesionalidad de la inmensa mayoría de estos trabajadores. Si alguien se tomara la molestia de analizar los datos y los conceptos de absentismo de la antigua empresa, no los llamaría “absentistas”. Si comprobara la productividad de la fábrica, no los consideraría “flojos”. Si tuviera en cuenta el nivel de preparación de la mayoría, no hablaría de “ineptos”. Y si se tomara la molestia de hablar con los que fueron sus directivos, le explicarían que su actitud y su profesionalidad no desmerecían nada con las restantes empresas industriales de su nivel.

Dejemos sentada una obviedad: claro que entre los casi dos mil trabajadores, pueden encontrarse diez, quince o veinte que no se caracterizaban por su empeño y profesionalidad. Pero no creo que haya colectivo profesional alguno, en el que no se dé una cifra porcentual similar o, incluso, superior. Pero si es lamentable que estos veinte sean los que crean esa mala imagen, es profundamente injusto que la sociedad se fije solo en ellos y no en los restantes.

Porque probablemente nadie sabe que (al margen de los casos de Gadir y Alestis, que atraviesan situación de Ertes, a punto de culminar) durante los más de cuatro años de vigencia del Plan de Recolocación, ni un solo trabajador de este colectivo que ha sido recolocado, ha sido despedido. En las conversaciones que, por razón de mi trabajo, mantengo con empresarios y directivos, han sido varias las ocasiones en las que, teniendo a trabajadores de este colectivo, me han hecho llegar su satisfacción, a la vez que su pena porque esta tremenda crisis no les permita contratar a más de ellos. 

Respecto a su reciclaje profesional y más allá de malintencionadas lecturas (parece lógico y muy conveniente que se visiten empresas para ver in situ su organización industrial, y que, si una de éstas es una bodega, tenga la cortesía de ofrecerles al acabar la visita una degustación de sus productos; o que, en los cursos de idiomas, se proyecten películas en versión original), estos años que han transcurrido desde el cierre de Delphi los han aprovechado para recibir formación que les capacita para una mejor adaptación a las nuevas necesidades industriales y tecnológicas

Es cierto que el enorme número de desempleados causado por esta crisis, no ve siempre con buenos ojos la situación por la que atraviesan los “exdelphi”. Muchos hablan de ellos como privilegiados, olvidando que la desgracia de los demás, aunque sea menor, no alivia la propia. Cualquier planteamiento de envidia, aunque pueda considerarse miserable, es humano y comprensible, en un entorno de desempleo. Pero toda esa gente que se siente agraviada al compararse con los extrabajadores de Delphi, no debe olvidar que las condiciones que tienen las consiguieron, en su día, con el apoyo de toda, absolutamente toda, la sociedad. Cuando los sindicatos pactaron con la Junta de Andalucía las condiciones de su programa de recolocación, ni una sola voz se alzó contra el Acuerdo. Fue la propia sociedad, parte de la cual ahora se lo recrimina, quien les dio la fuerza necesaria para conseguir dicho Acuerdo.

Nadie pensó entonces (porque nadie vislumbró la crudeza de la crisis) que la situación sería tan dura como para prolongar tanto la situación. No es un estatus precisamente agradable, pero sí es cierto que permite sobrellevar la penosa espera de la recolocación.

La Junta de Andalucía asumió el compromiso de recolocación de este colectivo y, para ello, la Comisión de Seguimiento de los acuerdos ha establecido unas ayudas excepcionales y unas condiciones especiales que, complementando cualquier otra subvención general a la contratación, se concederán a aquellas empresas que lleven a cabo una contratación con carácter indefinido de una persona del colectivo “exdelphi”. Concretamente, podrán disponer de cada trabajador, hasta el 30 de Septiembre, sin efectuarle retribución alguna, ya que llevarán a cabo en la empresa las prácticas formativas de los cursos retribuidos que llevan a cabo en la FUECA. Cuando culmine este período, la empresa percibirá una subvención excepcional de 9.000€, en el momento de su contratación indefinida. Igual subvención se llevará a cabo, si la empresa no considera conveniente desarrollar el período formativo y procede a contratar directamente.

Se trata, en definitiva, de ayudar especialmente a la empresa en el esfuerzo de creación de puestos de trabajo para los trabajadores de este colectivo, que tanto por su actitud, como por su aptitud, lo merecen.

Gerardo Urchaga.

Director del Programa de Recolocación de extrabajadores de Delphi

Anuncios