La Policía sitúa el inicio con una empresa que recibió 11 millones para instalarse en la antigua factoría pero mandó el proyecto a otro enclave

El fraude del Plan Bahía Competitiva tiene una génesis dolorosa. Nació a partir del drama social que supuso el cierre de la factoría de Delphi en julio de 2007 y que dejó sin empleo a 2.000 trabajadores. El engaño que ha supuesto la pérdida de 24,7 millones de fondos públicos para la reindustrialización —que han ido a parar presuntamente a paraísos fiscales—, no se queda sólo en eso. La trama que está desentrañando la Udyco y que investiga el juzgado nº 4 de Cádiz se ideó traicionando los compromisos adquiridos por la Junta con los trabajadores de la extinguid empresa.

Los atestados policiales que en los últimos días ha ido desgranando este periódico sitúan el inicio del millonario fraude, presuntamente cometido por un entramado empresarial liderado por el gallego Manuel Alejandro Dávila Ouviña, con la sociedad Cádiz Solar Center. Esta empresa se hizo con 11 millones a través del Plan Bahía Competitiva para instalarse en la antigua factoría de Delphi y absorber a afectados por el cierre.

Esta compañía es una de las tres sociedades a las que el Ministerio de Industria le ha reclamado el reimporte de las ayudas que obtuvo en 2009 (7,5 millones) y 2010 (3,5). Es una de las empresas que pertenece al entramado de Dávila Ouviña, pero no siempre fue suya. Y lo que es más importante para el desarrollo de la investigación, Industria ordena la devolución de las subvenciones no sólo por tratarse de proyectos falsos.

Falsos proyectos Este caso de corrupción ha supuesto la pérdida de 24,7 millones de los fondos públicos

La sociedad nace en septiembre de 2008, como consta en el Registro Mercantil. No aparece entre los cargos directivos Dávila Ouviña sino un empresario americano, que también es citado en el atestado policial. Se trata de John Thomas Abkeimer. Como apoderada sí se registra un nombre ya conocido en esta trama: Ana Isabel Fuentes, la persona que ejerce como intermediaria entre las empresas receptoras de ayudas y los organismos públicos.

Cádiz Solar Center recibió una primera inyección económica en 2009 de 7,5 millones para recolocar a los trabajadores de Delphi. Sin embargo, a los pocos meses, el empresario norteamericano que lideraba el proyecto para fabricar componentes de energía solar, abandona y entra en escena Dávila Ouviña.

En 2010, el empresario gallego, ahora en prisión, volvió a concurrir a la convocatoria del Plan Bahía Competitiva y logra otra inyección de dinero público de 3,5 millones. Por esas fechas no se había movido ni un papel en el interior de la factoría. Y el proyecto que debía darle utilidad a ese suelo industrial lo traslada Ouviña a Alcalá de los Gazules, violando uno de los requisitos que le había abierto la puerta a ese caudal de dinero público. Un año después y cuando al gallego le había autorizado la Junta un tercer paquete de ayudas, Industria esgrime este motivo para solicitarle la devolución de las subvenciones recibidas en 2010.

Lo más llamativo de esta operación es que el propio Ouviña, en una conversación grabada con uno de sus socios, bromea sobre este aspecto y asegura que los del ministerio son unos «cachondos»: «Nos deniegan la subvención, ja. La justificación es porque no habíamos ido a Delphi y resulta que en la solicitud inicial ni siquiera estaba pedido para ir a Delphi».

Ese importante dato del cambio de ubicación no se tuvo en cuenta por la comisión evaluadora —formada por la Agencia Idea, la Diputación y Plan Bahía—, que le dio el visto bueno y en la que forma parte la nuera de Luis Pizarro (exconsejero de la Junta y cabeza de lista del PSOE por Cádiz). No es la única vinculación de esta figura del Clan de Alcalá con los fallidos proyectos empresariales y la pérdida de millonarias subvenciones para la reindustrialización. La Policía ha imputado formalmente a su primo, Antonio Perales Pizarro, quien fuera nombrado gerente del Plan Bahía, y a la sobrina de éste, Ofelia Perales, que estaba en nómina de una de las empresas de Ouviña.

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