La firma BWI surgió en Pekín tras la llegada de la propia Delphi a tierras chinas · El alto coste de mano de obra argumentado por la empresa choca con el ofrecimiento sindical para cada empleado: poco más de 1.100 euros al mes

 ¿Quién hay y qué interés se esconde tras la empresa BWI? Esta puede ser una de las preguntas que, en estas últimas semanas, más ronde por la cabeza de los cientos de desempleados de la antigua fábrica de Delphi que aguardan su recolocación. Pero también en la de los miles de parados de la provincia que esperan una oportunidad.

BWI, Beijing West Industries. Corría el mes de abril de 2009. Hacía dos años que la multinacional norteamericana había cerrado su planta de Puerto Real. Entonces, la propia Delphi decidió instalarse en Pekín (Beijing). Así lo publicaba en aquellas fechas un blog especializado: “El desmembramiento de la industria estadounidense prosigue, esta vez con la venta parcial de Delphi a China. El fabricante de componentes ex-filial de General Motors ha alcanzado un acuerdo por el cual sus divisiones dedicadas al desarrollo y la producción de frenos y suspensiones serán adquiridos por Beijing West Industries Co, un consorcio formado por las metalúrgicas Shougang (51%), Tianbao (24%) y el gobierno de Pekín (25%)”. Dicho de otro modo: detrás de BWI está la propia Delphi o, al menos, algunos de sus ingenieros.

Fuentes cercanas a la negociación que pende ahora de un hilo aseguran que el interés de la firma de capital chino desde el año 2009 surgió a comienzos de este año, cuando la factoría de Opel en Zaragoza es alertada de que recibirá un nuevo pedido, vía BWI en China, para fabricar un nuevo modelo de automóvil. En ese instante, los ingenieros que habían estado en Puerto Real, en China y en otras partes del mundo, caen en la cuenta de que, de tener abierta la fábrica de Puerto Real, se ahorrarían los costes de traslado desde la otra parte del planeta. Es ahí donde nace esta historia.

Llegados a este punto, y una vez conocido que los responsables de la firma dan por concluida la negociación por los altos costes de la mano de obra planteados por los sindicatos, surgen muchas preguntas. Una de ellas, es precisamente el del salario. Según su plan de producción, el inicio de actividad supondría la contratación de 125 trabajadores entre directos e indirectos.

Como también han confirmado a este periódico varias fuentes sindicales, la propuesta planteada a los portavoces de BWI no es, ni de lejos, para hablar de alto coste de la mano de obra. Estarían hablando de 16.000 euros anuales por trabajador, es decir, 1.140 euros al mes netos si son 14 pagas, o 1.330 euros si sólo son 12 mensualidades. Pero, además, surge otro dilema. No hay que olvidar que los terrenos de la antigua Delphi, donde la Junta pretende que se instale esta empresa, sigue en proceso concursal. Los sindicatos llevan años exigiendo a la administración autonómica que compre los suelos de la multinacional, precisamente, con la idea de que cuando llegara algún interesado, simplemente tuviesen que ceder esos activos. Porque, además, para eso los trabajadores entregaron el 40% de la indemnización que recibieron de Delphi en 2007, para que los activos (suelo, fábrica, etc,) quedasen en manos de la Junta para un posterior desarrollo industrial.

Claro que, ahora, en manos de los administradores concursales, el objetivo es conseguir el dinero suficiente para pagar a los acreedores, y uno de los elementos que más valor posee es precisamente la superficie sobre la que se asientan las instalaciones. ¿Habrá sido este el elemento de choque, aún no desvelado, que ha hecho a los responsables de BWI alejarse de su intención inicial?

Ayer, este periódico daba cuenta de la comunicación remitida por la empresa de automoción a la Junta de Andalucía, en la que anunciaba su intención de no seguir adelante con la negociación y, por tanto, renunciaba a instalarse en Puerto Real, a cambio de otros lugares de Europa del Este, donde esos costes son mucho más reducidos.

También ayer, la reacción de los sindicatos presentes en la negociación no se hizo esperar. La primera conclusión llegaba desde UGT. Este sindicato aseguraba de forma tajante que la negociación sigue abierta y que esperan finalice de forma positiva. Además, decía no entender la actitud de la Junta de “no asumir su responsabilidad en este tema”.

En un contundente comunicado, asumido más tarde en su totalidad por otra de las fuerzas sindicales presentes en las reuniones, USO, explicó ayer que “nosotros hemos sido tan responsables en todo este proceso que no hemos dado a conocer las distintas comunicaciones (que obran en nuestro poder) habidas durante todos estos meses, para no poner en riesgo la viabilidad del proyecto”. Añadían que “causa sonrojo leer que el interés mostrado por la Junta se traduce en más de 50 contactos entre reuniones, cartas o contactos telefónicos con BWI. Cuando acabe positiva o negativamente la negociación, habrá tiempo para que se conozca lo que sucedió en realidad. Nosotros, ahora, como antes, mientras siga abierta la negociación no haremos nada que pueda obstaculizarla y demostraremos, como así venimos haciendo durante estos cinco años, un grado de responsabilidad por encima del demostrado por la Junta de Andalucía”.

A continuación, el comunicado explicaba ayer que “desde el principio de las negociaciones se sabía que los niveles salariales de nuestro país no admitían  comparación con los de otros países de la antigua Europa del este. Baste señalar que mientras el salario mínimo profesional de Chequia, Rumanía o Polonia, que son las alternativas a Puerto Real, oscila de 300 a 400 euros, en España es de 641,40. Ya sabíamos que la retribución que BWI tiene presupuestada para instalarse en esos países no alcanzan los 10.000 euros”. En este sentido, el comunicado de los sindicatos añadía que “el coste de producción en Puerto Real es de 1,4 dólares superior al de Chequia, por pieza producida. Pero también hay que tener en cuenta la profesionalidad y la experiencia de más de 25 años demostrada por este colectivo, para los proyectos presentados por esta empresa, como un valor añadido al producto”.

“Todo eso lo sabíamos, también la Junta. Por eso era fundamental que la Junta apoyara mediante subvenciones excepcionales, para equipararse o, al menos, aproximarse a las condiciones de los otros países, máxime cuando es el único proyecto industrial de envergadura que tiene para Andalucía. Pero no hemos sabido nunca (ahora al parecer sí) que el Señor Viceconsejero -en referencia a Luis Nieto, segundo de la Consejería de Economía, Innovación y Empleo- tenía interés en este proyecto. Con unas subvenciones de la mitad de las que se concedieron a Gadir Solar, actualmente hoy cerrada y con más de 200 trabajadores despedidos, no habría ningún problema para la instalación de BWI en Puerto Real. Si es verdad que el Señor Viceconsejero ofrece el máximo apoyo a la instalación del proyecto de  BWI en la Bahía de Cádiz, ya sabe que la suma que tiene que poner encima de la mesa no es ningún disparate”.

Por último el comunicado expresaba que “los sindicatos con representación en el colectivo de Delphi sabemos de  la reciente reforma laboral del Gobierno y cómo ésta favorece descaradamente a las empresas. Por ello, hemos ofrecido la disponibilidad de este colectivo para asumir flexibilidad y responsabilidad, pero tenemos claro que jamás negociaremos con las miserias de nuestros trabajadores, por lo que defenderemos siempre un salario digno y acorde con la situación actual”.

Para finalizar explicando que “esperamos que culminen felizmente las negociaciones. No son imposibles. Sólo dependen de la voluntad política que tenga el Señor Viceconsejero”.

Desde CCOO en Cádiz también hubo ayer reacciones. Su responsable de Industria, Jesús Serrano, comenzó asegurando que “nosotros nunca nos hemos reunido con los representantes de BWI; si lo hubiéramos hecho, las cosas se habrían enfocado de otra forma, se habrían hecho bien”. Serrano añadió que “El Presidente Griñán tenía que haberse puesto al frente de este tema desde el principio, como sucedió en ocasiones anteriores con otros proyectos industriales, que fueron asumidos directamente por los entonces Presidente de la Junta y el Consejero de Empleo, pero en este caso creemos que ni uno ni el otro lo han hecho”. Por último, incidió en que “si la Junta hubiera adquirido el suelo de Delphi hace tiempo, hoy no estaríamos así”.