260420112CollageCalurosa, tanto por la temperatura como por el ambiente, ha sido la bienvenida que ha tenido el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, en su visita a Algeciras, donde asistía al comité provincial del PSOE. Los ex trabajadores de Delphi y las madres del colegio Parque del Estrecho de Algeciras se han concentrado a las puertas del hotel Reina Cristina, custodiado por la Policía Nacional, para pedir soluciones a sus problemas al máximo dirigente del PSOE andaluz y presidente de la Junta.

José Antonino Griñán ha ignorado la protesta, ya que ha permanecido en el interior del complejo hotelero impasible hasta que llegó su turno de intervención ante sus compañeros.

En las protestas, que se han desarrollado de forma pacífica, no han faltado pitos y vítores contra el PSOE y el PP. Mientras el mandatario intervenía ante los representantes de su organización ha sonado, en varias ocasiones, música taurina proveniente del exterior. Los ex trabajadores de Delphi se las han ingeniado para, desde los exteriores del recinto, hacerse notar durante la alocución pública de Griñán.

Curiosamente, el socialista pedía a sus compañeros “más contacto con la ciudadanía“, mientras a escasos metros había más de un centenar de ciudadanos esperando conversar con él.

Antonio Montoro es uno de los representantes de los trabajadores gaditanos que llevan años esperando que se cumplan las promesas de la Junta en torno a la recolocación de los operarios de Delphi. Ni tan siquiera una lesión en una pierna, que le obliga a llevar una muleta, le impide seguir en la lucha. “No tenemos prisa, nos da igual a la entrada o a la salida queremos hablar con él”.

Apelaba a la “decencia” del máximo responsable del Gobierno andaluz para “que se reúna con nosotros”. Mientras tanto, tiene claro que tanto él como el resto de afectados “seguiremos con nuestra persecución a los políticos y él es el de más alto rango”.

Montoro indicaba que no querían “utilizar la fuerza para entrar al hotel”, pero sí tenía claro que iban a permanecer allí, eso sí, vigilados por la Policía y con una de las puertas de salida del complejo cerrada aunque con gente subida a la valle, hasta que Griñán saliese.

“No es que tengamos esperanzas, el presidente tiene la obligación de atendernos”, aludiendo además que “aquí hay otros colectivos protestando, en nuestro caso la solución la tiene él y el responsable de Empleo, Antonio Ávila”. Mientras tanto los clarines seguían sonando, pero no salía el toro ni tampoco Griñán.

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