M. Paramio«Alguien tiene que hacer una auditoría para saber dónde ha ido a parar el dinero de los cursos de formación»

Miguel Paramio entró en Delphi en 1989 y en 1997 pasó a ser un trabajador fijo de plantilla. Durante todo ese tiempo estuvo por las tres naves, aunque su etapa final la desarrolló en el área de rodamientos. Tiene 50 años y un futuro poco alentador. Es uno de los portavoces de los extrabajadores y asegura que no tiene intención de rendirse. La solución al conflicto pasa por la Junta. Insiste en que los políticos aprovecharon el momento para mantenerlos callados en vísperas de unas elecciones y ahora los han dejado tirados. El próximo martes asiste a una reunión con la Administración regional.

-¿Qué espera el colectivo de Delphi de esa reunión con la Junta?

-Llevamos nueve meses esperando la cita y después de seis años de conflicto lo esperamos todo. La Administración tiene que poner algo sobre la mesa. No obstante, tenemos nuestras reticencias. Sobran las excusas.

-¿Tenéis confianza en el Gobierno regional?

-Muy poca. Después de tanto tiempo intentando mantener el diálogo, la propia Junta ha puesto la situación muy complicada. Somos muy escépticos.

-¿ Pero, qué hay que negociar?

-La Junta tiene a la provincia abandonada. Nosotros mandamos hace meses una serie de propuestas para solucionar el conflicto. De hecho, ante la situación de crisis y falta de dinero de las administraciones propusimos suspender el acuerdo de julio de 2007, pero con condiciones. Es decir, reivindicamos que la Junta se haga, de una vez por todas, con los terrenos de la factoría y los dedique a la inversión y a contratar al colectivo de Delphi, pero la Junta no tiene ‘in mente’ ningún proyecto en este sentido. Estamos desesperados. Ya no tenemos ni siquiera desempleo. La Junta ha perdido mucho tiempo.

-¿Por qué el conflicto de Delphi no se ha solucionado después de seis años?

-Por la incapacidad de la Junta. Sólo se han dedicado a echar balones fuera.

-¿Qué queda de aquel eslogan ‘Delphi somos todos’?

-Gracias a ese espíritu sigue el apoyo y la solidaridad. De una manera o de otra ‘Delphi somos todos’. Todos los afectados por el cierre han tenido problemas, incluso los prejubilados. Teníamos esperanzas en IU, pero este partido nos ha defraudado desde que está en el Gobierno. Había compromisos con esta formación política que se han quedado en una cortina de humo tras las elecciones autonómicas.

-¿Estáis decepcionados también a nivel social?

-Mire, nos han tachado de privilegiados pero, con el paso del tiempo, las cosas se han puesto en su sitio y tratamos de explicar que no es así. La verdad sólo tiene un camino y seguimos con protestas, movilizaciones.. No tenemos trabajo ni ayudas, y lo que queremos es trabajar. Reivindicamos empleo para toda la provincia.

-¿Cree que el tratamiento singular que les brindó la Junta ha sido el origen de sus males?

-Cuando se creó ese dispositivo había muchas esperanzas en la recolocación, pero la Administración no ha tenido ningún interés.

-¿Se considera un parado de lujo?

-Esa comparación nos duele porque entraña desconocimiento. En dos años hemos cobrado el desempleo y el compromiso era la recolocación y una contraprestación. Todo se ha ido divagando en el tiempo porque la Junta no ha cogido el toro por los cuernos. No podemos pagar justos por pecadores.

-¿En qué situación económica se encuentra el colectivo?

-Somos unas 600 personas porque se han sumado los desempleados de Gadir Solar. Ya hemos agotado el desempleo.

-¿Han pensado ustedes en el autoempleo?

-La Junta tiene que aportar algo más, debido a la edad del colectivo. Nos ofrecieron el oro y el moro, pero ahora nos han dejado tirados.

-¿Existe unidad de acción dentro del colectivo?

-Sí. Hay discrepancias y tensión con tanta incertidumbre, pero después de seis años de conflicto la respuesta siempre es unánime.

-¿Se sienten los exDelphi respaldados por los grandes sindicatos?

-Desde luego, la solución pasa por las dos grandes centrales. Tienen que dar un paso adelante más fuerte. Ellos negociaron el protocolo.

-Los asiáticos volaron, ¿dónde han ido?

-BWI estaba interesada en la factoría de Puerto Real, pero al final se implantarán en Polonia o en Chequia. La Junta no ha querido negociar con ellos porque detrás de BWI estaba la antigua Delphi. Los trabajadores estábamos dispuestos a todo.

-El sueldo fue el principal escollo de la negociación, ¿hasta dónde estaban dispuestos a llegar?

-Se habló por debajo del Convenio del Metal de Cádiz. Se entendió y queríamos negociar, pero aclaramos que no podíamos tener sueldos como Marruecos, Polonia o la República Checa. Nuestra propuesta fue muy amplia.

-¿Están satisfechos con los cursos de formación de la Junta? ¿Fueron una tapadera para tener al colectivo callado?

-La mayoría de las fundaciones laborales está vinculada al PSOE. Se han puesto las botas. Es necesario abrir una auditoría para descubrir dónde ha ido el dinero de la formación. No se hicieron máster sino cursillos de todo y de nada.

-¿Hasta cuándo piensan aguantar?

-Tenemos unos acuerdos firmados y pedimos diálogo y alternativas. No podemos permitir que un acuerdo se olvide. El discurso del PSOE duele. Chaves y Zapatero dijeron públicamente que no nos dejarían tirados. Hay un agravio y nos han dejado en la miseria. IU y PP tampoco lo deben de permitir.

-¿Ha sido un engaño?

-Sí. El PSOE en Andalucía tiene que quitarse la palabra de obrero.

-¿Qué pasará con los terrenos?

-Es una vergüenza. La Junta se tiene que hacer con ellos. Están en un sitio estratégico pero no se apuesta por ellos. La Junta ni siquiera ha reclamado a Delphi la deuda que dejó de 10 millones de euros.

-A los Delphi se les reprocha el absentismo ¿Qué opina?

-Es falso. No se ha dicho toda la verdad. En 2005 la multinacional ya planteó el cierre. Los días libres se contabilizaban como absentismo en la última etapa. Fue una excusa para forzar el cierre y desprestigiar a la plantilla. No hay que olvidar que la factoría trabajaba incluso los fines de semana.

La Voz

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