22052013001El Gobierno andaluz entierra el protocolo y deja en la cuneta a las 600 familias de los afectados que aún faltan por recolocar

Creen que aquel julio de 2007 deberían de haber roto el protocolo en la cara del entonces consejero, Antonio Fernández, porque si lo hubieran hecho no estarían como están, sin la solución que esperaban cuando cerró la multinacional Delphi en Puerto Real.

Ayer, los extrabajadores de la factoría acordaron emprender nuevas “acciones sorpresa” después de que la Junta les haya dejado “en la estacada”. En la asamblea, reproches al conformismo sindical de entonces y ganas de dar guerra hasta que la Junta solucione el conflicto, enquistado desde septiembre del año pasado. 

El martes, tras meses de protesta y boicot a los políticos del bipartito andaluz (PSOE-IU), los sindicatos acudían a la sede de la Consejería de Empleo de la Junta en Sevilla. Sobre la mesa dos posturas enfrentadas, por un lado la de los sindicatas, que defendían con uñas y dientes el compromiso firmado en el que se garantizaba la recolocación de todos los trabajadores, y en el otro los gobernantes autonómicos que se atenían a un decreto que facilitará ayudas a los mayores de 45 años afectados por Expedientes de Regulación de Empleo.

Relatan que la Junta se escudó en la ausencia de medios económicos en los que sostener las condiciones comprometidas con los trabajadores y en el escaso margen de maniobra para iniciar un procedimiento legal en el que apoyar una prórroga de las medidas sociolaborales. Según los sindicatos se trata de un “doble discurso” de Izquierda Unida, formación que dio en repetidas ocasiones el apoyo a los 600 desempleados, ahora en la “cuneta”. El sindicalista de UGT, Antonio Montoro, asegura que las medidas propuestas eran un “mamarracho”. Montoro explicó a este medio que el grupo de afectados no quiere un trato preferente, sino que se cumplan los acuerdos. En la reunión, que se prolongó hasta la media noche, “sólo quedó en claro que la Junta no tenía intención de negociar nada”, dicen los exdelphi. Ayer los líderes sindicales se volvían a ver las caras con los 600 compañeros. La asamblea, mantenida en el Patio del Pozo en Puerto Real, sirvió para aclarar el punto en el que se encuentra el colectivo y trazar las jornadas de lucha que van a comenzar.

Los trabajadores han activado el plan ‘B’, “que cada uno aguante su vela, pero la vela de Izquierda Unida, tenemos que moverla”, así de contundente y crítico se mostró Montoro.

Ahora los trabajadores tienen vía libre, sin el paraguas sindical, para ser todo lo contundentes que estimen oportuno. Se organizarán en  pequeños grupos para desarrollar acciones sorpresa que no quieren adelantar para no alertar a la policía.

Así comienza lo que podría considerarse una especie de “guerra de guerrillas”, organizados en grupos pequeños sin control y sin cita previa. Los trabajadores se ven con capacidad y ganas de “paralizar la provincia” con el objetivo de concienciar a los ciudadanos de la necesidad de luchar no sólo por su causa, sino por todos los gaditanos que sufren escondidos tras las estadísticas de paro.

Juan Luis Jiménez

Independiente Cadiz

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