Marcha NavantiaUnas 4.000 personas recorren el centro de Cádiz para exigir nuevos barcos para la Bahía, justo el día en el que se anuncia el contrato con la Armada de EEUU

Dos años de protestas dejan sus huellas, tanto entre quienes las protagonizan como entre quienes las sufren. Ayer, tal vez por eso, la gran manifestación que recorrió la Avenida de la capital gaditana se fue desparramando a lo largo de los metros que separan el complejo de piscinas, a la entrada de la ciudad, de la Subdelegación del Gobierno. Calor, mucho calor, cansancio y, sobre todo, silencio.

Por las aceras, la reacción que pretendían las tres plantillas de los astilleros de Cádiz, Puerto Real y San Fernando, ni siquiera se notó. Algún cartel, alguna mirada, pero sobre todo una extraña sensación de que los gaditanos han asimilado ya este tipo de protestas. Ni siquiera en el hospital Puerta del Mar se reprodujo el habitual aplauso del personal que, en la mayoría de las ocasiones, salía a mostrar su apoyo.

En el banco de una marquesina de autobús, dos señoras de avanzada edad leían la pancarta de cabecera: “Trabajo para astilleros, riqueza para la Bahía”. “Ah, los astilleros”, concluían.

Poco después, junto a San José, un autobús de turistas también ya con cierta edad tenía que desviarse por el paso de la manifestación. En su exterior, el vehículo lucía un logo: Burgos Club de Fútbol. Envejecida plantilla.

Todos estos detalles no pasaron desapercibidos para unos trabajadores que intentaban corear de vez en cuando los lemas ya conocidos reclamando lo que se ha dado en llamar carga de trabajo, pero que siempre han sido barcos.

Entre las tres plantillas, los ex trabajadores de Delphi, los parados del metal y otros colectivos que decidieron unirse, unas 4.000 personas según los cálculos de la Policía Local. Los únicos momentos de emotividad se vivieron, como hace año y medio, con el encuentro de los trabajadores de uno y otro astillero y, especialmente, con los parados del metal, compañeros años atrás de muchos de los allí presentes.

La protesta, que partía a diferentes horas y de diferentes lugares, fue ya manifestación a las 12:30 horas. Los primeros en salir fueron los trabajadores de la factoría isleña. Poco después de las ocho de la mañana, el millar de personas que integra la plantilla emprendió la kilométrica marcha desde las instalaciones de Navantia-San Fernando, junto al Arsenal de La Carraca. Llegaron al nudo de La Ardila para continuar luego por la autovía, que quedó cerrada al tráfico rodado en sentido Cádiz, lo que originó retenciones a primeras horas de la mañana. Una gigantesca pancarta con el lema de la movilización encabezó la marcha que los trabajadores hicieron en silencio y a un ritmo más que apresurado.

A su llegada a Cádiz, el presidente del comité isleño “y por suerte o por desgracia también del comité intercentros”, según sus propias palabras, José Antonio Oliva, admitió que “hemos hecho el trayecto más rápido que nunca”. Después, más en serio, explicaba que “llevamos desde octubre de 2011, casi dos años de movilizaciones pidiendo trabajo y que nuestra empresa pública haga la función que debe, generar empleo y expectativas de riqueza en la zona y no lo hemos conseguido. Seguiremos hasta conseguir la meta”. Preguntado por qué nuevas protestas habría en adelante, Oliva no dudó: “Esperamos fervientemente que sea la última protesta, pero esperamos que hagan lo que prometen, que en octubre se anunciaría un contrato”.

Y, evidentemente, se habló del tema del día, del anuncio oficializado horas después de la manifestación, de la firma del acuerdo con la Armada de EEUU, la US Navy, por el que los astilleros de Navantia en la Bahía se encargarán de reparar los cuatro cruceros que formarán parte del escudo antimisiles en la Base de Rota.

Al respecto, Oliva dijo que “es verdad que aparecen algunos contratos que nos tranquilizan. No es fácil firmar con la Armada de EEUU. El contrato es importante, pero lo principal es que nos da prestigio de cara a otras ofertas comerciales. Eso contradice lo que decían de que estábamos con productos obsoletos. Es el más prestigioso alcanzado nunca en el área de reparaciones”.

La plantilla de Cádiz fue la segunda en llegar al lugar indicado, acompañada por el colectivo de parados del metal. El presidente del comité de Navantia Cádiz, Juan Bedeli, reconocía que “en esta manifestación estamos pidiendo auxilio, necesitamos carga de trabajo urgente, cada vez el empleo es más precario y cada vez se acerca más el final de año. La protesta es un último toque de atención al Gobierno y a Navantia porque los tres astilleros de Cádiz necesitamos urgentemente contratos. No tenemos industria auxiliar y peligran los centros de la Bahía”.

La plantilla de Puerto Real fue la última en recibir el aplauso de los compañeros. Con ella, los extrabajadores de Delphi se sumaron a esta convocatoria. “Todo los que se haga para conseguir empleo allí estaremos los ex trabajadores de Delphi, como venimos demostrando desde hace seis años”, explicaba el portavoz del colectivo, Antonio Montoro, que como otros, lucía una desgastada camiseta con el lema Delphi Solución. Consideró que el fin de ambos colectivos es el mismo, “conseguir carga de trabajo para la Bahía y paliar una situación que cada vez es más crítica”. Por ultimo pidió “olvidar rencillas e historias sindicales para, entre todos, salir adelante”.

Ramón Linares, presidente del comité, decía ya en Cádiz que “estaremos en la lucha lo que haga falta, pero esperemos que no sean otros dos años, porque entonces el escenario que encontraremos será de lucha y más dura. Por el bien del empleo, de la industria auxiliar y la riqueza de la Bahía, esperemos que el Gobierno entienda de una vez el grito de la sociedad gaditana”.

Hasta el final, poco después de la una y media de la tarde, poco más sucedió en el caminar de las tres plantillas. El que fuera Defensor del Pueblo andaluz, José Chamizo, encargado de leer el manifiesto final junto a la Subdelegación del Gobierno, se incorporó a la marcha poco antes de pasar junto a las dependencias de la Comisaría.

A partir de ahora, a los trabajadores de astilleros les toca volver a esperar. Bien un contrato (ahí están los gaseros), bien la aplicación del plan de viabilidad a final de año. Sólo los cruceros dan cierta apariencia de normalidad.

Diariodecadiz

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