DHC_PVMedio centenar de parados ocupó en enero de 2014 el vestíbulo del edificio sindical en demanda de soluciones , y doce meses después la situación sigue igual

El próximo 27 de enero se cumple un año del encierro que protagonizan en el edificio de los sindicatos medio centenar de extrabajadores de Delphi. Todo empezó un lunes por la tarde cuando miembros del colectivo de parados, hartos de promesas incumplidas, decidieron ocupar el vestíbulo del edificio sindical, que se encuentra en plena Avenida, en Cádiz.

La acción no pasó inadvertida y una denuncia -algunos apuntaron a miembros de los sindicatos mayoritarios- obligó a la Policía a identificar a los manifestantes. Las aguas volvieron a su cauce cuando, después de una dura polémica y varios enfrentamientos entre los portavoces del colectivo, se optó por ceder el salón de actos del edificio sindical para llevar a cabo la protesta. Doce meses después, la situación sigue igual. El conflicto de Delphi tiene varias aristas que se debaten en distintos frentes, sin embargo, el estado de los afectados por el cierre de la antigua fábrica de automoción no ha variado. Los sindicatos han convocado para el próximo 27 de enero una concentración en el lugar donde se sigue desarrollando el encierro para recordar a las administraciones públicas que el conflicto de Delphi sigue vivo.

Este mismo año, en julio, se cumple también el octavo aniversario del cierre de la planta puertorrealeña, que dejó en la calle a 1.900 personas. Las heridas de este terremoto laboral aún se mantienen abiertas. Los acuerdos pactados con la Junta en el protocolo firmado tras el cierre definitivo de la planta no se han cumplido y unos 600 parados exigen todavía el compromiso de recolocación que les prometió por escrito el Gobierno de Manuel Chaves.

Ocho años después del cierre de Delphi, ninguna empresa del Plan Bahía Competitiva, anunciado por la Junta para absorber la mano de obra de Delphi, está abierta, salvo Alestis, que ha necesitado del flotador de Airbus para mantenerse en pie. Más de 500 millones de euros de dinero público, entre ayudas, planes de empleo y formación, se han enterrado para cerrar una crisis que ha ido engordando en tamaño conforme han pasado los años. Ha sido la justicia la que ha ido tirando del hilo de la cometa hasta poner a la Junta al pie de los caballos por la gestión del conflicto. Al final, la instrucción judicial del caso ha desvelado que tanto los cursos de formación como el cobro de las ayudas, amén del sistema de baremación de las empresa que supuestamente venían a invertir a Cádiz tenían un fuerte tufo fraudulento.

La incógnita de los terrenos

El primer aniversario del encierro y el octavo del cierre de la planta tienen lugar en pleno debate sobre el futuro de los terrenos que ocupa la antigua factoría, en el polígono del Trocadero. Los administradores concursales de la veintena de proveedores damnificados que dejó el cierre de Delphi llevan un año intentando que el Juzgado de lo Mercantil de Cádiz autorice la demolición de las naves de la vieja fábrica para ahorrase con ello los gastos de mantenimiento que supone tener en pie un complejo industrial sin uso. Los extrabajadores se han mostrado en contra de esta medida, igual que el Ayuntamiento de Puerto Real, ya que consideran que la fábrica es un activo y su demolición reduciría el atractivo inversor. De momento, el juzgado no se ha pronunciado.

En estos últimos doce meses, el PSOE de Cádiz ha roto relaciones con los exdelphi a raíz de los actos violentos que se produjeron en abril en la sede socialista de la calle Ancha. Los portavoces sindicales han intentado sin éxito en este tiempo de celebrar una reunión política con los distintos partidos para abrir una mesa de diálogo que lleve al final del conflicto. Tampoco ha sido posible.

La Junta, por su parte, ha contribuido a crear más confusión si cabe en el asunto de los terrenos al apostar ahora por ellos y hacer una oferta de compra, siempre y cuando la Zona Franca se encargue de su gestión y se anexionen al polígono de Las Aletas. Desde el PP, la propuesta de la Junta se ha considerado como una treta política en víspera de las elecciones. La Junta, sin embargo, insiste en que es la solución inmediata para reactivar el terreno. Todo sigue igual, aunque peor para los parados de Delphi.

Lavoz

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