Sant Cugat del Valles Valles Occidental 22 03 2017 Economia Report sobre la reconversion de la fabrica Delphi de Sant Cugat y recolocacion de sus trabajadores en unas nuevas empresas Arxiu DG 170322 ex 0027 en la foto Interior de instalaciones de la antigua Delphi en Sant Cugat FOTO PUIG JOAN

Parte de los trabajadores han sido recolocados en las cuatro empresas que ocuparán las instalaciones

La nave ha albergado durante más de medio siglo una fábrica de bombas de inyección diésel

Delphi ha muerto en Sant Cugat del Vallès, pero no del todo. Su espíritu se mantiene, por ahora, a través de las paredes que conforman la nave que durante más de medio siglo ha acogido la producción de bombas de inyección diésel, y que ha ocupado a tantos trabajadores de la localidad pero también de todo el Vallès. Ahora, con el cierre de la planta, se ha procedido a despedir a los 534 empleados que han aguantado hasta el último día y recolocar a parte de ellos, concretamente a 208, en alguna de las cuatro empresas que se han quedado la planta de producción.

Corría el año 1959 cuando empezaron las obras de fabricación de la nave sobre unos antiguos viñedos en la carretera de Cerdanyola, una factoría que abriría puertas y empezaría a producir dos años después bajo la marca Condiesel. Los nombres cambiaron, pero la producción siempre fue la misma: Lucas, LucasVarity, TRW y finalmente Delphi. “Entre 2003 y 2005 llegamos a ser hasta 1.540 trabajadores”, recuerda José Antonio Morán, presidente del comité de empresa en la última etapa de la firma.

Enfundado en su ropa de trabajo, Morán forma parte de la pequeña parte de 25 empleados de Delphi que aún operan en Sant Cugat con una pieza que no ha sido homologada para la planta de Rumanía. Será el último reducto, dado que la planta se encuentra en plena transformación, gracias a un acuerdo de continuidad con el grupo formado por las empresas J. Juan, Gutmar, Gillera e ISEE y a un proceso de reindustrialización y recolocación en el que intervino MOA BPI Group. 

EN BUSCA DE EMPLEO

El cambio se ha llevado a cabo con pesar, dado que los empleados sabían que era la mejor opción. “No estamos satisfechos porque solo se garantiza la contratación de 208 empleados, pero no se puede forzar a ninguna compañía a asumir unos compromisos de contratación de personal que no podrá asumir, ahora 140 compañeros siguen buscando trabajo”, señala Morán.

El acuerdo permite que los empleados contratados reciban la indemnización que les corresponde por parte de Delphi, pero reduce las condiciones que hasta la fecha gozaban. Conscientes que no las recuperaran, lo consideran un mal menor, dado que los más afortunados conservarán el trabajo y en la misma planta.

El proceso para salvar el máximo número de trabajadores ha involucrado varias personas, una de ellas el ya exdirector de recursos humanos de Delphi España, Daniel Alonso, que considera que la firma ha actuado de la mejor manera en Sant Cugat. Alonso pone de manifiesto que si bien en Francia las empresas están obligadas por ley a desarrollar un proyecto de reindustrialización, en España no funciona del mismo modo. “Hace 10 años se cerró la planta en Cádiz, era más grande y fue más ruidoso porque no se hizo el proceso de reindustrialización, ahora es un campo baldío. La Junta de Andalucía realizó alguna gestión pero la cosa acabó decepcionando”, explica.

DIFERENCIAS CON EL CIERRE DE CÁDIZ

Por ello, se logró convencer a la dirección de no repetir la situación en Sant Cugat y aunar esfuerzos. “Se lograba no generar el mismo ruido que en Cádiz y se respondía a la responsabilidad social”, añade. De hecho, Cádiz fue la advertencia para Sant Cugat. “En el 2007 cerró la planta de Cádiz, y los trabajadores de allí nos dijeron que el proceso había empezado 10 años antes, el mismo proceso que en aquél momento empezaba aquí, y fue entonces cuando nos dijeron que en 10 años estaríamos igual… al final la clavaron”, recuerda Morán.

Ahora las excavadoras han arrasado gran parte del interior de la planta, reduciendo a chatarra las máquinas que durante décadas han manipulado los trabajadores de Delphi, y a la espera de acoger a las nuevas empresas que se empezarán a instalar en los próximos meses. Parte de los empleados contratados ya han empezado a trabajar en otras plantas de las nuevas firmas, con la esperanza de que la cifra de 208 ex-Delphi pueda crecer en los próximos años.

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